Martín Fierro Ordenado Alfabéticamente, versos de la A a la Z

Porque el gaucho cantor siempre sigue cantando, he aquí el desglose de su más peculiar versión: el Martín Fierro Ordenado Alfabéticamente.

Aquí me pongo a cantar… Aquí no valen dolores: / aquí verían su inocencia / arrastrao por mi destino / arrastrao mi triste suerte / asigún los tiempos andan” ¿Es ésta la voz del gaucho Fierro? ¿O será que una pluma metió la cola? No vaya creer que a don José Hernández se le mezclaron los papeles… Más bien, vale aclarar, el buen genio de Pablo Katchadjian hizo de las suyas. ¿Y si le contamos que la más cumbre obra de literatura gauchesca tiene una atípica versión? El Martín Fierro Ordenado Alfabéticamente. Pase, les y desglose.

 

Bajo estricto (des)orden

Porque primero lo primero, cierto es que Pablo Katchadjian no ha metido ni un simple bocado en la cocina de esta nueva versión. Aunque sin huir de las polémicas, el autor mantuvo no solo el formato original; sino cada uno de los versos. Claro está, a excepción de un pequeño detalle: el (des)orden. Decretado por el alfabeto, no responde pues, a una intención de reescribir la tradición: ¡la voz de don Fierro sigue siendo la misma! Y, por si acaso, su mito también. Eso sí, a palabras revueltas, trama desbaratada.

 

La matemática de la lengua

La pregunta ineludible es, ¿acaso el Martín Fierro Ordenado Alfabéticamente resulta menos legible que el original? Y, por tanto: ¿ocurre lo propio con la historia de Fierro? Desde luego, el orden establecido por José Hernández responde al cabal desarrollo de la trama narrativa: las aventuras y peripecias del gaucho cantor. Y es precisamente en torno a ella que la poesía toma vuelo. Sin embargo, en el Martín Fierro Ordenado Alfabéticamente, Katchadjian no se atribuye tales libertades: el alfabeto y su orden mandan, por lo que el asunto se torna más matemático que creativo. ¡He aquí el quid de la cuestión! El propósito de esta versión lejos está de la reescritura, pues ni modo de releerla encontrando en ella su original sentido.

 

Habemus poesía

Así el asunto, el Martín Fierro ordenado Alfabéticamente acaba por anular el sentido que supo otorgarle a su obra el bueno de Hernández. Desnaturalizada al cien por cien, la joya literaria de don José se torna inoperante. ¿Dónde queda, acaso, el retorno de fierro? ¿Su esencia, su linaje y hasta su moraleja? Sin embargo, la criatura de Katchadjian solo se torna ilegible en materia de significados. Pues la tiranía del alfabeto altera la coherencia, más no la poesía. Y para muestra, esta rima de botón: “Con aquella prenda mía / Con ataduras de tiento… / Con campos en la frontera; / Con carta tan conocida:”.

 

Adiós al mensaje, pues bienvenidos son los sonidos, los ritmos. Ésta es la tónica del Martín Fierro Ordenado Alfabéticamente. La tradición original se desarma, sí, y los versos, regidos por un nuevo amo, el alfabeto, generan nuevas vínculos entre ellos: “Cantando estaba una vez / cantando me han de encontrar / cantando me han de enterrar / Cantando me he morir,”. Pues, aunque aun en la más impensada y desopilante metamorfosis, el Martín Fierro parece destinado a vivir. El relato muere, pero la voz persiste. El gaucho cantor sigue cantando.

 

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