Pasta frola: dulzura y misterio a flor de masa

De inciertos orígenes, la pasta frola entrecruza masa y raíces al servicio de la dulzura. Que vayan marchando los mates…

Adoptada como una argentina de ley para el mate de las tardes o hasta algún que otro desayuno necesitado de su tierna dulzura, la pasta frola esconde en el entramado de sus superficie tanto sabor como misterio. Poco se sabe a cerca de su verdadero origen, pero mucho sobre variantes con las que hacer de ella una delicia irresistible. Masa y dulce de por medio, aquí se la presentamos.

 

Raíces se buscan

Dicen que dicen, la pasta frola no es más que una criollada de importación, una versión local de la austrohúngara “linzer torte”; pero con las oportunas diferencias de caso. Veamos… Nuestra querida pasta frola no sólo se rehúsa al dulce de frambuesa que la foránea receta supone. Sino que, lejos de ofrecer una masa especiada, apenas regala unas notas de limón o esencia de vainilla, a gusto y placer de paladares. ¿Qué si la enrejada trama de la superficie obliga a suponer un parentesco entre ambas? Desde luego que sí. Aunque, a la hora de bautizo, la tanada dijo presente una vez más en nuestro acervo culinario. Dicho en argentino, la “pasta frolla” italiana es “pasta quebrada”; aquella masa base a la que suele recurrirse para la elaboración de tartas dulces o saladas, las famosas “crostatas”. ¿Entonces?

 

Rompecabezas de sabor

Al parecer, de unir las piezas del rompecabezas va el asunto. Cierto es que la “pasta frolla” italiana no presenta el clásico enrejado que sí la “linzer torte”, e incluso la nuestra. Pero la receta de la mentada masa base es, definitivamente, la misma: harina, huevos, manteca y azúcar. Eso sí, el relleno es cosa argenta. ¿Será que el apogeo del membrillo, allá por el 1900, y de la mano de Noel, ha metido la cola en la receta? Todo puede ser. Tanto así, que el dulce de batata y el nacionalísimo dulce de leche también se las ingeniaron para convertirse en más que gratas y sabrosas opciones. ¿Y usted? ¿A cuál de todas ellas hará honor con nuestra receta?

 

Manos a la frola

  • 400 gramos de harina 0000
  • 200 gramos de manteca
  • 200 gramos de azúcar
  • 1 cucharada de polvo de hornear
  • 2 huevos
  • 2 yemas
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 450 gramos de dulce de membrillo o batata
  • 30 centímetros cúbicos de agua

 

Mezcle la harina, el azúcar y el polvo de hornear hasta su total integración. Acto seguido, bata dos huevos y una yema con la esencia de vainilla e incorpórelos a la mezcla anterior. Una todos los ingredientes hasta formar un bollo de masa. Envuelva el bollo en un film y deje enfriar en heladera durante, por lo menos, una hora.

Mientras tanto, pise el dulce con un tenedor o cuchara y agregue el agua. Mezcle.

Una vez transcurrido el tiempo de enfriado, retire la masa y separe ¼ de la misma. Estire los ¾ restantes y colóquelos en un molde enmantecado y enharinado. Incorpore el relleno y distribuya de modo uniforme. ¿Y el cuarto de masa sobrante? Estírelo para cortar las tiras a entrecruzar en la superficie. Una vez colocadas, pincele las tiras en cuestión con la yema restante.

Finalmente, cocine a fuego mediano por entre 30 y 40 minutos. La pasta frola estará lista cuando la superficie luzca dorada. ¿Y usted?, ¿pronto para saborearla? Tras compartir estas líneas, no nos caben dudas de que sí.

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