Caña seca y un membrillo

Elixir para el olvido o conjuro contra las enfermedades, la caña combina ritmos y mitos.

“Un dedalito de caña soplada” fue la cura para que la negrita de Patricio Rey y sus edonditos de ricota siguiera bailando hasta el final. ¿Quién duda que esos muchachos sí que saben de milagros? Pero antes, mucho antes de que el Indio Solari llenara estadios en nuestras pampas rocanroleras, la caña creaba su propio mito. Creer o reventar, decía mi abuela. Pero por las dudas, esa tana testaruda no empezaba agosto sin ofrecer caña con ruda a todo el que pasara por al lado. Porque el conjuro deja de ser conjuro si no es compartido.

«Para agosto caña con ruda»

La tradición de beber y convidar caña macerada con hojas de ruda macho cada 1 de agosto forma parte de la herencia guaraní del Litoral Argentino. Un modo de “prevenirse de todos los males” y proteger la salud “para que las pestes de agosto no te lleven”. De tres cucharaditas a un vaso, la dosis varía a piacere de quien bebe, pero siempre se indica tomarla en ayunas y prepararla con varios días de anticipación. En el Noroeste del país y por la misma época, la caña también es protagonista. El aguardiente obtenido a partir de la melaza de caña de azúcar se encuentra entre las ofrendas que se brindan para despertar a la Pachamama antes del inicio de la primavera. Claro que ese protagonismo no es exclusivo. En esas fiestas memorables, la Madre Tierra también es galardonada con semillas, frutos, miel, leche, vino y cerveza. ¡La fecundidad merece eso y cuánto más!

Un sorbito de Sudamérica

En el Río de la Plata, la caña Ombú Padilla es la misma que acompañó por décadas a los peones rurales que acostumbraban paliar el frío del amanecer con un trago. Mientras que sus hermanas de la ciudad, las cañas quemadas Legui y Carlos Gardel, con un tinte más dulzón, no podían faltar en cualquier bar que se respete. La caña paraguaya es la que disfruta de una larga siesta de añejamiento (más de dos años en recipientes de madera) y es acompañada por algo de caramelo. La caña con miel es un licor a base de alcohol etílico, y claro, miel.

Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil son patrias hermanas en las que durante mucho tiempo sus paisanos fueron de cañas tomar. Blanca, doble, paraguaya, con miel, quemada o con frutas, la caña permanece y baila hasta el fin.

FOTOTECA

RUBRICA

INSOLITO

  • La caña con ruda habría oficiado como medicina de campaña para los soldados durante la Guerra del Chaco (1932-1935); para reponerse tenían que tomar una medida de caña con «cuatro ramitos de ruda con siete hojas cada uno».
  • “Mozo, sirva otra copa de caña doble”, reclamaba Carlos Gardel.

BIBLIOGRAFIA

PREGONERA

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