Cantale a la cerveza en San Telmo por Fabricio Portelli

Pulpería Quilapán no sólo pone sobre la mesa delicias criollas, sino que genera espacios para actividades gregarias con eje en la música.

Pulpería Quilapán no sólo pone sobre la mesa sus delicias criollas, sino que genera espacios para actividades gregarias con eje en la música, la buena cerveza tirada, el karaoke y los paseos por su casona laberíntica. 

Por Fabricio Portelli

De Martes a Viernes, sólo de 16 a 19, brota en un 2×1 la muy dorada y fresca cerveza tirada en su patio cervecero con aljibe, un preludio a las noches de piano que se extienden hasta los sábados, cuando Martín Perino toca en el bar de la pulpería entre las 20 y las 23. Los Miércoles, los amigos se encuentran con el grandioso Karaoke. Cuantos más parroquianos, mejor: en las mesas con cuatro o más, va un segundo pingüino de tinto por cuenta del pulpero. Y los domingos son días de visita guiada por la enorme casa, que devela secretos coloniales: una pared de 1720, una moneda falsa con Carlos IV, la mesita de luz del Virrey Sobremonte, el inodoro personal del Presidente Urquiza, un riel de La Porteña, la bodega de Juan Duarte y una mina de submarino.

Como dato colorido, Quilapán comparte su preciada receta de Natillas, un delicioso postre difícil de encontrar en la Buenos Aires de hoy.

Natillas Quilapán
2 L de leche
Esencia de vainilla
Una ramita de canela
Un limón
18 yemas de huevo
300 g de azúcar
100 g de maizena

¿Cómo se hacen? Se sacan 2 L de leche de la heladera. Se reserva una taza de vidrio de leche (250 mL). Se pone el 1,750 L en una olla. Se le añade una cucharada sopera de aroma de vainilla. Una ramita de canela. Tres trozos de corteza de limón (que tenga lo menos de blanco posible, solo amarillo mejor). Poner sobre el fuego hasta el hervor. Separar 18 yemas de huevo para esta receta (9 por litro de leche). Se guardan las claras (para otras preparaciones). Pesar 300 g de azúcar (150 g por litro de leche). Echar el azúcar sobre las yemas de huevo. Pesar 100 g de maizena. Echar un poco de la taza de leche reservada a la maizena (la mitad de la taza), y mezclar bien. Con un batidor, mezclar bien el azúcar con las yemas de huevo. Sumar la mezcla leche/maizena. Volver a la olla. Si hierve, apagar el fuego. Colar el líquido. Taza por taza, derramar la leche caliente sobre la mezcla huevo/azúcar/maizena. Tres tazas así, sin parar de mezclar con el batidor. Luego echar toda la mezcla en la olla de la leche caliente, y poner sobre fuego lento. Con cuchara de madera, mezclar 30 minutos raspando el fondo. Nunca tiene que hervir. Jamás.

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