Conspiración de Álzaga, el cazador cazado

De héroe en las Invasiones Inglesas a traidor a la patria. La Conspiración de Álzaga procuró embarrar la Revolución, pero no lo consiguió.

Es duro este invierno de 1812, pero más lo son las noticias; los runrunes que van de aquí para allá. Y puertas adentro de la pulpería, el río suena que ni le cuento… No es para menos. Parece que, desde Montevideo, los realistas quieren embarran la cancha. Y para colmo de males, las tropas revolucionarias fueron derrotadas en el Norte…Cierto es que tampoco hay que creer todo lo que le dice. Bien sabe usted, en esta época, no hay más buenas nuevas –o no tan buenas– que las que circulan de boca en boca: en las calles, en la Recova, en los atrios de las parroquias, aquí y en tantas otras pulperías. El rumor siempre está a la orden del día, vio. Y a decir de los parroquianos, la conspiración de Álzaga no es ningún verso.

¿Héroe está?

¿Acaso no escucha semejante vocifero? Que la cosa no queda en el “viva España” y “viva la patria”. Entre insultos y camorra, más bien se pone fulera. Y parece que algunos muchachones no solo la van de pico, sino que preparan una trama gorda. Quien lo diría… Martín de Álzaga, héroe de la Defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas hace seis años nomás, parece no haber protegido más que la bandera española. Tanto así, que se las trae junto a otros españoles: el plan es tomar el Fuerte en la noche del 5 julio, justamente el aniversario de la Defensa, para imponer un gobierno realista. Y cómo no… si armas no le faltan; ni tampoco dinero ni artimañas con las que hacerse de aliados. ¿Puede usted creer que planean utilizar esclavos? El conspirador Francisco Tellechea piensa hacer uso de los propios –aquellos que trabajan en su chacra de San Isidro– como soldados de su escuadra. Claro que el muy ingenuo no contó con la existencia de algo mayor a la ambición y hasta el temor de la subordinación: la lealtad.

La unión hace la fuerza

Vea usted, la Conspiración de Álzaga no arrastrará a verdaderos patriotas, sea cual fuere su condición. Por lo que el “negro” Ventura, esclavo de la viuda Balentina Feijó, no duda en tomar cartas en el asunto. La Revolución debe ser defendida, y la propia ama también así lo entiende. Sí, señores. La unión hace la fuerza: qué más da la raza, la jerarquía social, la posición económica. Juntos, los patriotas serán más que los españoles (por cierto, todos sospechados). Pues la cosa ya no es contra las autoridades coloniales, los llamados “mandones”, sino contra cualquier oriundo del país hispano. Por lo que la sociedad está que arde. Y ama y esclavo, o simplemente Feijó y Ventura, desentendidos de toda diferencia, se acercan juntos al Fuerte donde gobierna el Triunvirato de Chiclana, Sarratea y Pueyrredón. ¿Un esclavo junto a su dueña denuncian a un hombre blanco y de alta reputación como Martín de Álzaga? En nombre de la patria, todo es posible.

Bajo la lupa

Imagine, pues, la hecatombe posterior. Nadie escapa a la lupa de la sospecha, y todo conspirador o posible portador de información cae en la tan temida persecución. ¡Así que mucho ojo con colaborarle a los conspiradores! Este pulpero, desde luego, no lo hace ni lo hará. Y eso que muchos de los míos andan en la trenza… En unas cuantas pulperías no solo andan escondiendo armas, ¡sino que reclutan contrarevolucionarios al servicio de la Conspiración de Álzaga! Los alcaldes ya comenzaron con las detenciones y los jueces con los interrogatorios, por lo que las condenas están al caer. Los españoles comienzan a ser desterrados o encarcelados, y unos treinta acaban en la horca. Sí, incluído el mayor de los cabecillas: Martín de Álzaga. Y menudo festejo el que se desató. Con decirle que el Triunvirato ordenó tres noches de iluminación de la ciudad para celebrar el hecho… ¿Qué si entonces los ánimos se calmaron? Nada de eso…

Ánimos caldeados

Vaya a saber si por el fervor patriótico que levantó el asunto, o por el temor ya instalado, pero al pueblo no hay quien lo tranquilice: pide más acción contra los españoles, sean o no conspiradores. He dicho, ninguno se salva del dedo acusador. Los rumores de nuevas conspiraciones enardecen el ambiente una vez más, y la idea de hacer “justicia” por mano propia crece, mientras el gobierno es acusado de cobarde. ¡Hasta le han roto los vidrios de la casa al mismísimo Chiclana! Y el resto no se ha salvado de los insultos… Al parecer la cosa se está yendo de las manos, por lo que al Triunvirato no le queda más que darle la derecha al pueblo y calmar la agitación. ¿Cómo? Entre otras medidas, cerrando todas las pulperías pertenecientes a españoles.

 

Como verá, aquí estoy para contarla. Este pulpero no cayó en volteada. Y lo más importante de todo, para esta querida patria, ¡la Conspiración de Álzaga fue derrotada! ¿Escucha la música, los cohetes y el tintineo de monedas arrojadas al pueblo en este 9 de agosto? Súmese al festejo nomás, que hay comilona popular. A fin de cuentas, tras  este histórico trajín, no le viene nada mal.

 

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INSOLITO

Ventura obtuvo la mejor de las recompensas por la denuncia de Álzaga: su libertad, comprada por el gobierno en 300 pesos a doña Feijóo. Además, “el negro” recibió una medalla de honor que rezaba “por fiel a la patria”, una gratificación de 50 pesos y el uniforme y sueldo de soldado de Regimiento Nº2, lo que le aseguró su manutención por el resto de su vida. //// ¡La historia es un pañuelo! En la bóveda de Martín de Álzaga descansan también los restos de la célebre Felicitas Guerrero. ¿La razón? Su matrimonio con Martín Gregorio de Álzaga, nieto del conspirador.

BIBLIOGRAFIA

  • Martín de Álzaga. Lozier Almazán, Bernardo. Ed. Ciudad Argentina. Buenos Aires, 1998.

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