Príncipe de los Apóstoles

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Ay, parroquiano, con esta bebida vas a quedar encantado. Y vos sabés que jamás miento. Siempre he dicho, si tiene burbujas es porque tiene diversión. ¡Y vaya que esta ginger ale de Pulpo Blanco la tiene! Lo que más me gusta es su sabor fuerte a jengibre, que es como un punto de exclamación bien puesto al final de una frase. Un placer que te deja confundido y con ganas de más. ¡Que marche otra botella!

Esta agua tonica no es suave ni dulce, mucho menos aburrida… ¡es burbujeante! Al tomarla, sentís que volvés a ser niño, porque te enfrentás a esas burbujas que provocan a tu boca, lengua y punta de la nariz. Luego, te topás con un dejo de mandarina y frescura, y ya está, con el segundo sorbo sabés que la batalla la ganó el agua tónica más fina que jamás hayas probado. Recomiendo subirle unos grados a la velada y preparar un gin tonic 100% argentino: gin Apóstoles, agua tónica Pulpo Blanco y limón del verdulero de San Telmo.

Este Gin es lo más que hay. No por nada su productor, Tato Giovannoni, lo define como la expresión latina del gin del Nuevo Mundo. Para su producción, se realizan maceraciones individuales de las hierbas que lo componen. Hojas frescas de mate, eucaliptos, menta peperina y pieles de pomelo rosado… todos elementos propios del suelo argentino. ¡Se me hace agua la boca de tan sólo mencionarlos! Además (y esto es un secreto solo para vos, parroquiano) en la pulpería hacemos unas mezclas deliciosas con las bebidas gasificadas que también saben hacer los Apóstoles, como el genial Tereré Tonic. Este destilado de 40% de alcohol es realmente único, aromático y elegante, perfecto para cambiar la rutina y subir unos grados la temperatura.