Patacones, orden y progreso

En la época colonial, los patacones empezaron a posibilitar el intercambio de productos en Argentina.

“En verdad que soy cabrero
si me falta un patacón,
y más me embronca el dinero
si no da para el bullón”
Lázaro Liacho

Hubo un tiempo en que hablar de patacones no nos recordaba la crisis. Por el contrario, varias monedas en distintos países y en distintas épocas, se llamaron patacón. En el Río de la Plata, durante la colonia, los patacones eran la moneda de plata de una onza. El peso plata, el peso fuerte y el patacón tenían igual valor. Entre 1881 y 1896, los patacones serían una famosa serie de monedas de plata emitidas.

Para la libreta del almacén

En 1881 se acuñaron cuatro valores de patacón: 10, 20 y 50 centavos, y 1 peso respectivamente. Junto al «Argentino de Oro» de 1813 es una moneda emblemática. Su creación fue impulsada por la Ley 1.130, aprobada el 5 de noviembre de 1881, que se propuso la unificación del sistema monetario mediante el “peso moneda nacional”. Hasta entonces, las finanzas en el país eran un caos: se intercambiaban pesos moneda corriente, pesos fuertes, sumados a la libre circulación de monedas extranjeras. Con semejante lío, ¡Hasta el pulpero más avezado se perdía!

¿Uno a uno?

Ya en Argentina del siglo XXI, durante el año 2001, los patacones no fueron sinónimo de orden monetario. Ocurrió que el país se llenó de bonos. Fue un año de vacas flacas, pero obesos certificados de cancelación de deudas. Los hubo de diferentes nombres, colores y valores. Algunos de ellos, según las distintas provincias por las que circularon fueron: Lecops, Patacones, Quebrachos, CeCaCor… Y varios más. Esa proliferación de cuasi-monedas fue uno de los indicadores más profundos de la crisis económica que también se extendía a los ámbitos político y social. Al igual que el resto, los patacones fueron una serie de bonos de emergencia cuya finalidad era la cancelación de obligaciones. En este caso, fueron emitidos en la Provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Carlos Ruckauf, entre el año 2001 y 2002. Los patacones llegaron a circular en la ciudad y la provincia de Buenos Aires casi como moneda corriente, aunque a un valor depreciado en la práctica, con relación al peso. Se emitieron billetes de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 patacones y una versión de 50 centavos, aunque este último tuvo escasa circulación.

Cara, seca y ventana

La palabra patacón proviene del árabe batakká (ventana), y su nombre se debe a que diversas monedas acuñadas durante la Edad Media por los árabes contenían la representación de un mihrab (nicho u hornacina), similar a una ventana. En Italia se comenzó a llamar patacca a las monedas de plata provenientes de países islámicos. Con el tiempo, pasaron a ser monedas de poco valor y altamente falsificables. Ya por nuestros días, el patacca italiano alude a “engañifa” o “fraude”. Menudas paradojas del lenguaje.

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RUBRICA

INSOLITO

  • En 1866 las monedas escaseaban en la provincia de Entre Ríos, a tal punto que los patacones y reales bolivianos se dividían a golpe de martillo o cuchillo, en dos y cuatro partes.
  • El peso patacón del siglo XIX pesaba 25 gramos, tenía 37 mm de diámetro y estaba hecho con 900 milésimos de plata.
  • En nuestros días, los patacones son muy preciados para la numismática debido a su popularidad y escasez. ¿Habrá en tu casa alguno guardado en algún rincón?
  • El filósofo Heródoto ubicaba en Turquía las primeras monedas reconocidas oficialmente en la historia.
  • Entre 2001 y 2002, la Provincia de Buenos Aires emitió patacones mediante la Ley 12.727.
  • Un parroquiano o pulpero digno, nunca se quejará diciendo: “caminé mucho”. En su lugar exclamará un cansino: “¡Anduve a patacón por cuadra!” ¿Sabés de dónde viene esta expresión? ¿Lo comentás y compartís con todos los parroquianos?

BIBLIOGRAFIA

PREGONERA

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