Todos de pie: se viene Di Stéfano

Alfredo Di Stéfano supera su propio máximo premio: el súper balón de oro. Como jugador y entrenador, es historia de la magia del fútbol.

“Aunque parezca exagerado, en un rectángulo de césped los hombres escenifican siempre el imprevisible drama de la vida”.
Osvaldo Soriano

«Socorro, socorro, que viene la Saeta con su propulsión a chorro», cantaba la tribuna de River aún muchísimos años después que Alfredo Di Stéfano jugara por última vez en el equipo que lo vio nacer como estrella. Uno de los mejores futbolistas del mundo y de todos los tiempos debutó con la camiseta de la banda roja en 1945.

Primeros pasos

Nació en el barrio porteño de Barracas, el 4 de julio de 1926. Era el mayor de tres hermanos en una familia de origen inmigrante. A los 19 años deslumbraba en la máxima categoría con River Plate y dos años después era proclamado campeón y máximo goleador del torneo. Al poco tiempo emigró a Colombia; su partida no fue en solitario, tampoco sin consecuencias. Para el fútbol argentino, esa época estuvo marcada por la “diáspora de cracks”, que abandonaron el país tras una larga huelga en reclamo de mejores condiciones de contratación. Los jugadores eligieron otros destinos, decepcionados por los dirigentes que no les permitían participar de su propia negociación con los clubes.

Bailarines en el césped

En Colombia hizo magia con la camiseta de Millonarios de Bogotá, la Saeta Rubia enamoró a todos. Junto a otros argentinos, conformó uno de los mejores equipos de la época, bautizado como el “Ballet azul” por la calidad del juego ofrecido en la cancha. Fue en 1952 cuando los dos mayores equipos del fútbol europeo, el Real Madrid y el Barcelona, manifestaron la intención de contratarlo, luego de los partidos que los Millonarios jugaron en España. Ambos clubes iniciaron una dura disputa por ver cuál fichaba al mejor jugador del momento. Pero el traspaso no se logró sino hasta un año más tarde y aún hoy se recuerda como una de las negociaciones más controvertidas en la historia del fútbol. Finalmente el Real Madrid incluyó en su plantel al crack y Di Stéfano se convirtió en una insignia del club.

Jugador de toda la historia

Así en su carrera como jugador, como en su trayectoria como técnico, la Saeta sólo cosechó campeonatos, premios y reconocimiento: del público, de sus pares, de la FIFA, de los clubes, en fin… un agradecimiento eterno que quedó marcado para siempre en la historia del fútbol. Paradójicamente y por diferentes motivos, el mejor jugador del mundo nunca participó como integrante de una selección nacional -podría haber integrado el equipo de Argentina o España- en un Campeonato Mundial. Quizá tampoco hiciera falta…

Se fue a tirar gambetas a lo alto cuando se disputaba el Brasil 2014 y dicen que continúa sobrevolando estadios.

FOTOTECA

RUBRICA

INSOLITO

  •  Su abuelo paterno, Michele, fue el primer Di Stefano que llegó a Argentina procedente de la isla napolitana de Capri.
  • Al cine: en 1956 protagonizó la película La Saeta Rubia, en la que se interpretó a sí mismo.
  • Tras retirarse del fútbol profesional, Di Stéfano dirigió al Elche, Rayo, Valencia y Real Madrid españoles; al Boca Juniors y River Plate argentinos y al Sporting de Portugal.
  • Fue el único entrenador que logró coronar campeón a los dos equipos más grandes del fútbol local: Boca Juniors y River Plate.
  • En el año 2000 fue designado «Presidente de Honor» del Real Madrid, club que designó con su nombre a un estadio en la filial Castilla y nombró en su homenaje, como La Saeta Rubia a un avión.

BIBLIOGRAFIA

  • El caso Di Stéfano, Xavier Luque y Jordi Finestres, Ediciones Penísnsula, Barcelona, 2009.
  • El fútbol a sol y sombra, Eduardo Galeano, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2010.
  • Fútbol argentino, Osvaldo Bayer, Editorial La Página, Buenos Aires, 2009.
  • Homenaje del Real Madrid en su web oficial a su jugador insignia.

PREGONERA

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