Francisco: un día hubo un Papa argentino

Es revolucionario, inquietante, auténtico y hará pasar a Argentina al conocimiento de la humanidad.

Ese 13 de marzo de 2013 en que el cónclave una vez reunido, comunicaba que el máximo representante de Dios en la Tierra, el Papa, era argentino, la historia de la religión católica cambió el rumbo. El tiempo nos dará la razón si afirmamos que nada sería ya igual. El ex cardenal Bergoglio, ya con la investidura papal, inició una revolución que aún sigue firme.

Su compromiso con Dios

Jorge Mario Bergoglio comenzó a sentir una vocación religiosa cuando terminada la escuela secundaria, trabajaba como técnico químico. Ese fue el comienzo de un llamado al que respondería ingresando al seminario católico en 1957. Con 33 años se ordenaría Sacerdote para continuar con la activa intervención apostólica que lo había tenido ocupado durante su etapa de formación. Se sumaría luego a la Compañía de Jesús, perteneciente a la Orden de los Jesuitas. Durante el advenimiento de la dictadura militar de 1976 tendría una intervención activa en el rescate y el socorro de los sacerdotes que corrían riesgo de morir en manos del gobierno de facto.

Un polémico Obispo

Bergoglio fue obispo auxiliar de Buenos Aires y cuando su antecesor, Monseñor Quarrachino, fallece, asume como Arzobispo de la Arquidióscesis de Buenos Aires. En ese momento se convierte en una figura pública y siempre con el precepto de mantener la humildad y con el desafío de modificar ciertas tradiciones eclesiásticas a cuestas, se impone como una figura inquietante de la iglesia Católica Apostólica Romana. Su palabra era firme y por momentos desafiante. Testimonios de quienes han compartido momentos junto al Bergoglio resaltan sus cualidades asistenciales y su mirada preferencial hacia los más pobres y necesitados.

En diálogo directo con el Señor

Con la renuncia del Papa Benedicto XVI -Joseph Ratzinger-, Bergoglio fue convocado al Cónclave en el que se elegiría al nuevo Pontífice. Se sabe que un tiempo antes había sido designado como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina, cargo que le daba un espaldarazo de parte de Benedicto XVI. En la segunda reunión de votaciones del 13 de marzo del 2013 fue electo Papa y con su nombramiento se rompieron varios records; es el primer Papa de América Latina y el primero del Orden de los Jesuitas. Eligió su nombre papal por el mártir y santo San Francisco de Asís, símbolo del sacrificio, la pobreza y la renuncia a una vida acomodada, y sus primeras palabras dejaban en claro su grata sorpresa: «Sabéis que el deber del cónclave era dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo; pero aquí estamos».

El Papa Francisco instaló una Revolución celestial en Roma, dejó rápidamente de lado las investiduras, la riqueza y todos los gestos que pudieran elevarlo físicamente por encima del resto y su actitud, marcó un hito en la historia del Catolicismo.

NO ME DIGAS!

  • «Quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera» fue una de las frases más difundidas de Francisco ante los jóvenes católicos, alentando con su discurso la revolución al interior de la militancia católica.

QUE SE YO!

  • Francisco, el Papa de la gente, Evangelina Himitian, Aguilar, Buenos Aires, 2013.

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