Dime sobre tu barrio y te diré su nombre

Los barrios porteños sacan a relucir su DNI. Desde los tiempos de Garay hasta hoy, sus nombres son pura historia, alegoría e imaginación.

“Cien barrios porteños, cien barrios de amor. Cien barrios metidos en mi corazón”. ¿Y si Alberto Castillo tenía razón al entonar los versos de este valsecito tanguero? Compuesto en 1945 por Carlos Petit y Rodolfo Sciammarella, resultó ser toda una premonición. ¿Acaso no es verdad aquella historia de los 100 barrios porteños? La cifra actual pega en el palo, aunque el mapa oficial nos muestre tan sólo 48. Pero… ¿Dónde están los restantes? Y lo que resulta más curioso aún: ¿Quién ha sido el artífice de sus límites y sus particulares nombres? En estas líneas, todas las respuestas. O casi, casi…

Con la regla y el compás

Si nos remontamos al pasado más primitivo de Buenos Aires, la ciudad que fundara Juan de Garay comenzó como un caserío de ranchos cuyo epicentro fue la Plaza de Mayo –eje fundacional-. Y en ella se situó el límite que marcaría la primera la primera división: la Catedral. Así, la ciudad repartió su superficie dos sectores: Catedral al Norte y Catedral al Sur. Tan claro como suficiente para aquel entonces; aunque la urbe y su crecimiento demandarían más. Fue entonces cuando las parroquias entraron en escena para dar nombre a sus zonas aledañas: Monserrat, San Nicolás, San Telmo… A extra muros del considerado “centro”, la repartija implicó divisiones territoriales en curatos, pueblos y hasta partidos. Pero esa ya es otra historia; por su parte, los habitantes seguían escribiendo la propia. Y hacia ella vamos.

En su santo nombre

Las parroquias fueron las encargadas de dar nombre a los barrios cuando la Catedral quedó chiquita para tamaña extensión territorial. Eso ya lo sabemos. Veamos entonces la historia detrás de la historia. Más precisamente, detrás del templo situado en Humberto I al 300. A quien, producto de una confusión entre San Pedro González -patrono español de la navegación- y San Telmo -patrono italiano-, se le asigna un nombre compuesto: San Pedro González Telmo. Para el barrio, simplemente San Telmo. Por su parte, el barrio de Monserrat debe su nombre a una sola patrona llegada de Cataluña: Nuestra Señora de Monserrat. Esa que aún dice presente en el templo de la avenida Belgrano; aunque el batuque de los negros y sus tambores ya no forme parte de las oraciones en su nombre. No muy lejos de allí, los italianos tendrían su impronta en la ciudad. ¡Nada menos que donde se alza el obelisco! Allí estuvo de pie el templo de San Nicolás de Bari, demolido y reconstruido en la avenida Santa Fe para dar lugar al símbolo porteño y a la suntuosa avenida 9 de Julio, corazón del barrio de San Nicolás.

En el lejano oeste… Norte y sur

¿Qué había más allá de la ciudad y sus templos? Un para entonces lejano paisaje de quintas, residencias de descanso, árboles y florestas. Sí, con la naturaleza como musa inspiradora, un comerciante llamó La Floresta a su kiosco con mesas. Desde 1957 sería también el nombre adoptado por la estación terminal del primer ferrocarril argentino -con cabecera en la actual Plaza Lavalle-. Denominación que se extendió al actual barrio de Floresta. Del mismo modo, la suntuosa residencia del Buen Retiro -en las actuales Arenales y Maipú- daría nombre al para entonces calmo barrio de Retiro. El convento de los monjes Recoletos haría lo propio con el barrio de Recoleta. Con igual literalidad pero menor romanticismo, el Matadero de Nueva Chicago dio origen al barrio de Mataderos, cuyo propósito fue contener al faenado que se concentraba en el centro de la ciudad.

Traza imaginaria

Y así fueron surgiendo cada uno de los 48 barrios porteños, reconocidos por el Gobierno de la Ciudad. Los últimos fueron Puerto Madero (creado en 1996) y Parque Chas (separado de Agronomía en 2005). Sólo que la inventiva popular haría de las suyas a la hora de dar origen a barrios no oficiales, algunos tan arraigados que más de uno los ha buscado en la guía de calles. ¿En qué se basan los vecinos para rebautizar partes de un barrio y crear otro? En aquellos elementos que le dan una identidad propia. Así, el “barrio” de Congreso -situado entre Balvanera, Montserrat y San Nicolás- es el área regida por el Congreso de la Nación. Tribunales -en San Nicolás- es territorio de abogados, con epicentro en el Palacio de Justicia. Por su parte, el Abasto se resiste a ser asociado con Balvanera: es que la identidad de la zona sigue estando arraigada al viejo Mercado del Abasto (hoy convertido en Shopping). Desafiliándose del mismo progenitor, el famoso “barrio” de Once tampoco es oficial: la plaza 11 de septiembre y la homónima terminal de ferrocarril dan nombre a la zona.

Mi buenos Aires querida

Claro que la ubicación geográfica también creó nuevos barrios y nombres: Centro, Bajo Belgrano, Bajo Flores y hasta el famoso Barrio Norte (área situada entre Retiro, Recoleta y Palermo; allí donde se acomodaron las familias más pudientes para huir de la fiebre amarilla en 1871). Denominaciones aparte, la convivencia barrial resiste todo tipo de inventivas e imaginarias divisiones. Es que la esencia de la ciudad sigue siendo la misma, aquella que aventuraron los versos entonados por Castillo. Sí, Buenos Aires tiene 100 barrios porteños. Esos que, sin importar su nombre, son dueños de un único amor.

FOTOTECA

RUBRICA

INSOLITO

  • En el barrio de San Telmo existe una pulperia con una fachada de 1720.
  • Palermo es uno de los barrios más paradigmáticos de la ciudad en cuanto a identidad refiere. ¿El motivo? Contiene más de 10 barrios no oficiales: Palermo Pacífico, Palermo Botánico, Palermo Boulevard, Palermo Chico (también llamado Barrio Parque), Palermo Soho, Palermo Hollywood, Palermo Norte, Palermo Nuevo, Palermo Glam (o Alto Palermo), Plaza Italia y hasta el llamado Villa Freud o Palermo Sensible (por la gran cantidad de consultorios psicológicos presentes en la zona). ¿Qué tal?
  •  Uno de los barrios más recientes a los que dio origen la creatividad popular es el llamado Las Cañitas, centro de una movida gourmet que comenzó en los años ’90. ¿A qué debe su nombre? A la presencia del cañaveral que -allá por 1900- había en los bajos del arroyo Maldonado, hoy convertido en un arroyo subterráneo.

BIBLIOGRAFIA

  • Buenos Aires, El libro del Barrio, Miguel Alberto Guérin, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2004.

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