El aljibe, la Colonia y la Pulpería

Las historias que se rescatan desde el más allá.

Situado en el primer patio de la Pulpería Quilapán, receptor de cuatro desagües pluviales provenientes del techo, permanecía oculto, un aljibe. Esperaba quizá con ansias, el alma inquieta de alguien que, con espíritu emprendedor e inquisidor, quisiera saber qué escondían las capas subterráneas de esa antigua casona. Y así sucedió.

El descubrimiento

Una intervención arqueológica con la consecuente investigación de los planos catastrales más históricos de la región, dio por resultado, el descubrimiento de esta pieza que, remonta a los árabes en su denominación pero trae una ferviente reminiscencia colonial en relación con sus usos y costumbres nacionales.
El aljibe parecía haber sido desarticulado de sus funciones hacia fines del siglo XIX y se ocultaba tras una glicina que supo encontrar en su profundidad húmeda, un apoyo para su subsistencia. Es presumible que, al igual que ocurriera con otros aljibes urbanos, durante la época de la fiebre amarilla en Buenos Aires se tapara y de limitara su uso para evitar la propagación del virus. Esta epidemia se propagó entre los años 1852 y 1871 y terminó con aproximadamente el 8 por ciento de la población lindera al puerto a pesar de todas las alertas y acciones de prevención que se promovieron.

La mística del aljibe

Los aljibes llegan a América de la mano de la Conquista Española, puesto que en la Península Ibérica se habían instalado con la llegada de los musulmanes. Rápidamente, esta novedosa técnica de recolección del agua proveniente de la lluvia se expandió y es una construcción característica de los patios coloniales. El aljibe de la Pulpería mantiene el sentido de la recolección de aguas que en un primer momento tuviera esta construcción y el fruto de este proceso de captura del agua se utiliza para los riegos y para los baños.
Donde haya un aljibe se esconde un tesoro, puesto que lo alojado en el más allá tiene siempre que ver con una historia que existe, pero que no se cuenta y que debe ser develada. La literatura esconde en los aljibes las más misteriosas narraciones, como la de aquel “Hombrecito del Azulejo” en Misteriosa Buenos Aires de Manuel Mujica Lynes que se esconderá en las profundidades de esta fuente de aguas profundas. (¡Imperdible relato!)

El aljibe de la Pulpería entre los famosos

Y como no podía ser menos, una casona llena de misterios y de historia como lo es la Pulpería Quilapán, tenía que tener un aljibe para guardar los secretos. Para que con su hallazgo se reconstruyera la historia y para que con esa presencia se diera cuenta de los años, las tendencias, las costumbres y las necesidades pasadas.
Dentro de Argentina hay muchos aljibes en patios de conventos y casas antiguas de campo o casonas grandes urbanas. Entre los más destacados se encuentra el Aljibe de la Casa de Tucumán, el que se encuentra en el Patio del Cabildo, el del Palacio San José y tantos otros que podrás hallar en los conventos linderos con las capillas centrales de las capitales de Provincias,

¿Preparados para la reconstrucción de historias? Hacé un recorrido por los aljibes de nuestra nación (¡Empezá por la Pulpería!) y trazá ese mapa histórico que se irá alimentando con tus sensaciones y contemplaciones.

NO ME DIGAS!

  • La palabra Aljibe proviene del Árabe: al Gubb y se traduce como «la fosa».

QUE SE YO!

  • Misteriosa Buenos Aires de Manuel Mujica Lynes.

PARA CHUSMEAR

  • Archivo

    VINO TINTO CARCASSONNE

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    Combinación exacta de la estructura y potencia del Cabernet Sauvignon con la dulzura de los taninos del Malbec. Un clásico Argentino siempre junto a nuestra parrilla. En los años 40 era el elegido del la familia Perón.

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