María Elena Walsh o la creación del mundo del revés

Escritora, pensante y creadora de un mundo paralelo para la infancia que aún permanece intacto y se sigue resignificando.

Lo de María Elena Walsh es arte por donde se le mire. Con sus escritos revoluciona la relación entre la infancia y la poesía. Desde pequeña, Walsh se rodeó de poesía. Su padre acompañaba las prosas de melodiosos compases, y más adelante, ella se encargaría de investigar dicho material. Reconoció en sus gustos de infancia unas composiciones destinadas al juego y al disparate. Esto sería el puntapié inicia para lo que serían sus propuestas narrativas y musicales.

Las brujerías del Brujito de Gulugú

Nacida en febrero de 1930, en Ramos Mejía, se fue consolidando como poeta, cantautora, dramaturga y compositora. En la década de los ’60, la recepción de su obra fue masiva y hoy en día es reconocida mundialmente. Sin embargo, la excentricidad de sus canciones dista mucho de su personalidad. Cuenta Alicia Origgi en su libro «Texturas del disparate» que tras el micrófono se la veía seria. Al parecer, el micrófono ejercía en ella un poder de transformación, tal vez envuelta por las brujerías de su propio personaje.

Su propuesta

La cantautora realizó un trabajo profundo con los temas literarios, el lenguaje y el folcklore latinoamericano. En el año ’52, se fue exiliada a Paris. Desde esta vereda, trabajó en la creación artística diferenciada, dándole mayor énfasis a la temática popular, que transmitiera más tarde en poemas y canciones. Desde muy joven colaboró con artículos para la legendaria revista “El hogar” y “La Nación”, entornos en los que empezó a posicionarse como escritora frente a un público mayoritario. De la escritura llegó al canto, y de la música al verso. Nunca estudió canto. Para ella, la música venía pegada a la poesía. De esta forma, su mayor intervención nace en el mundo de la infancia, porque cambia el modo de ver a los niños. Desde sus producciones, inventa un espacio de privilegio… inexistente hasta el momento.

Recepción de la obra

Con voz bajita pero consistente, Maria Elena supo encontrar une buena recepción por parte del público y mantenerse en el tiempo. Había trazado una revolución en el ámbito de la producción literaria. Su corta edad fue motivo de inquietud por esto mismo. Victoria Ocampo y Bioy Casares incluso se acercaron a ella para conocerla personalmente. Recibió también halagos de Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez, entre muchos otros ya reconocidos escritores que vieron en ella a una narradora única. En cuanto a su creación, fue la literatura infanto/juvenil la que la catapultó. Su lenguaje coloquial asustaba un poco, como también el espacio descontracturado en el que posicionaba a los niños. En su obra, los protagonistas son los infantes y la diversión y el juego, su contexto. Así, creó inmortales como La reina Batata y un Mundo del Revés. También dio vida a una Vaca estudiosa y a un Mono que perseguía una naranja.

¿Creciste junto a María Elena Walsh? ¿Qué otros mundos te inspiró para crear?

NO ME DIGAS!

  • Dice María Elena Walsh de ella misma «Nací en 1930, año de Revolución y en el Partido de Matanzas. No obstante soy una convencida pacifista y no me vengan con el cuento de que el mundo -que sí debe cambiar- progresará a fuerza de tiros, bombas, prepotencia y mendacidad».

QUE SE YO!

  • Origgi de Monje, Alicia, Texturas del disparate, Buenos Aires, 2004

PARA CHUSMEAR

  • Archivo

    VINO TINTO CARCASSONNE

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    Combinación exacta de la estructura y potencia del Cabernet Sauvignon con la dulzura de los taninos del Malbec. Un clásico Argentino siempre junto a nuestra parrilla. En los años 40 era el elegido del la familia Perón.

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