Una auténtica pulpería criolla por óleo Dixit

Pulpería Quilapán es como un túnel del tiempo hacia las viejas pulperías de campo.

Pulpería Quilapán es como un túnel del tiempo hacia las viejas pulperías de campo, con una gran riqueza histórica y muchísima variedad de productos regionales.

En pleno San Telmo hay una pulpería como las de antaño, un túnel del tiempo para adentrarse en otra época y lugar, como si al cruzar el umbral uno estuviera de pronto dentro del Martín Fierro o pudiera encontrarse a Don Segundo Sombra.  Se trata de Pulpería Quilapán un emprendimiento que, curiosamente, tiene como uno de sus fundadores a un francés que, apasionado con la cultura campestre argentina y los excelentes productos regionales del país, se decidió a que lo único galo en el lugar fuera su acento, ya que por lo demás, todo es 100% argentino.

El lugar tiene también su buena cuota de museo. Está ubicado en una casa histórica de San Telmo, cuya restauración tardó tres años y en la que participó un equipo de arqueólogos. Entre los hallazgos se encuentran un aljibe y tres pozos con todo tipo de tesoros coloniales, que hoy se exhiben en una vitrina. Nada en la Pulpería es nuevo, todo lo que se usa ha sido restaurado y es parte de la historia argentina, desde sillas y mesas hasta las heladeras, ventiladores o lámparas.

Por supuesto, sin embargo, que además de todo el patrimonio histórico de Pulpería Quilapán, su mayor riqueza está en las comidas que ofrecen. Todos los productos provienen de un contacto directo con los productores,  y hay deliciosos quesos (de vaca, de cabra y de oveja) y fiambres, entre los que se encuentra un exquisito jamón de llama, entre otros. Es ideal probar sus tablas de picadas, acompañadas por una de sus muchas variedades de cerveza artesanal (hay marcas de todo el país, e incluso algunas exóticas como las de Quínoa o Algarroba) o por algún vino de su interesante carta. Se recomiendan la Superclásico, la Altiplano, la Franchute o la Martín Fiambre.

Fiel a su impronta popular, los mediodías está el Almuerzo Obrero, que por sólo $100 incluye una entrada sorpresa, plato principal, cerveza, vino o gaseosa y postre o café. Tienen también muchos platos, obra del chef Joel Zurita, con uno que es la gran estrella: el Cordero al horno de barro. Además se puede coronar con uno de los cócteles de la casa, de la autoría de Braian Roth.

Pulpería Quilapán funciona también como Club Social, con noches de Jazz o Folklore, además de proyección de películas, charlas, torneos de truco o dominó, e infinidad de actividades que hacen de este lugar no sólo un bar o almacén, sino un auténtico lugar de encuentro embebido de tradiciones argentinas.

 

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