La Rioja: Color, sabor y tradición

Cuna de famosos caudillos y rica en fiestas populares. La Rioja regala imponentes paisajes y el auténtico sabor de sus vinos y aceitunas.

La Rioja esconde en sus paisajes la escenografía de un clásico western americano: suelos áridos y silenciosos, inmutables frente al soplido de los fuertes vientos. Claro que todo “desierto” presenta su oasis, y La Rioja también posee el suyo. Sí, allí donde, por obra y gracia de los sistemas de riego artificial,  el terreno “muta” su tinte rojizo por  un encendido verdoso.  De esta manera, La Rioja enamora con su dualidad geográfica y montañoso paisaje.

Reliquia natural

En la llamada región de “Los Llanos”, el Parque Nacional Talampaya es el mayor “tesoro” de la provincia. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, presenta 215 mil hectáreas de extensión cuyas formaciones rocosas son producto de la naturaleza. El viento, las lluvias y los movimientos tectónicos han sido responsables de las singulares siluetas del paisaje.
Claro que no todo es naturaleza por el sur de la provincia: caudillos como el Chacho Peñaloza y Facundo Quiroga han dejado su huella en la región. Líderes de tierra adentro, encarnaron la idea de federalismo; defendiéndola a sangre y fuego en estos, hoy pacíficos, rincones de la provincia.

Bajo custodia serrana

El montañoso paisaje riojano nos devela sus encantos al andar. Así, la Quebrada de los Cóndores invita al asombro: cientos de ejemplares de estas aves sobrevuelan a pocos metros de quienes los visitan. Por su parte, La Reserva Provincial Laguna Brava (ubicada en plena Cordillera de los Andes) encandila con sus límpidas aguas azules. Poblada de flamencos rosados, contrasta con su entorno rojizo -habitado por vicuñas y guanacos-.
Situada a los pies de la Sierra de Velasco, la ciudad de La Rioja -capital provincial- despliega su patrimonio: antiguas iglesias, museos regionales y destacadas reliquias arquitectónicas. Aunque para conocer a fondo las tradiciones locales, nada mejor que asistir a la Fiesta Nacional de la Chaya, una celebración ancestral de origen diaguita que se festeja durante los carnavales.

Alzando las copas

Chilecito aguarda a “brazos abiertos” por los amantes del buen vino. La segunda ciudad más importante de la provincia brilla con sus imponentes recorridos de valles y montañas; al tiempo que alberga importantes bodegas y miles de hectáreas de viñedos. Las plantaciones de olivos también dicen presente, convirtiendo a la provincia en un inmejorable destino para degustar aceitunas.

Producción local, belleza natural, riqueza histórica y cultural. La Rioja esconde rincones cautivantes, con la siempre presente amabilidad de sus pobladores. Inmejorable fusión para los sentidos.

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RUBRICA

INSOLITO

  • El Parque Nacional Talampaya debe su nombre a uno de los árboles de la zona, cuya denominación significa “río seco del tala”. También se encuentra presente en el vecino Parque Nacional Ischigualasto (provincia de San Juan).
  • En la ciudad de La Rioja se celebra todos los años la fiesta de Tinkunaco (voz quechua que significa «Encuentro»). Es la principal ceremonia religiosa de origen riojano y representa el encuentro de dos mundos: el hispánico y el indígena.

BIBLIOGRAFIA

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