Mistela: mézclame que me gusta

Lejos de purezas, la mistela es mezcla de la buena. Desentendiéndose de los vinos, esta preciada bebida pide pista a la hora de las copas.

¿Vino o licor? Suave y hasta digestiva, la mistela huye de los encasillamientos, pero esconde en su sólo nombre el quid de su esencia: la mezcla. Vaya preparando los sentidos…

 

Habemus mezcla

En italiano, mistella no es más que el diminutivo de mista, el cual deriva de un participio en latín: miscere. Es decir, mezclar. Sí, señores. En términos de mistela, todo estudio etimológico conduce a la mezcla. Ahora bien, ¿qué mezclamos para dar con tal preciada bebida? Ni más ni menos que mosto de uva puro (ya sea de la blanca uva macabeo, o de la también blanca y tinta uva garnacha, tan rica en azúcares) con alcohol. ¿Motivos? El alcohol impide que el mosto fermente, ya que “mata” a la levadura que éste produce naturalmente. De este modo, se conserva tanto la fragancia como la dulzura propia de la uva. ¡He aquí que la mistela sea una bebida tan aromática! Y que, sin fermentaciones en su haber, escape al mote de vino.

 

Versiones se buscan

Claro que el asunto no termina aquí. Pues la mistela no se trata simplemente de un licor de uva. Al menos, no en sus versiones más actuales. Hierbas aromáticas, cascarillas de naranja o limón, azúcar, miel, frutos secos, berries, canela, granos de café tostados, chocolate y demás etcéteras contribuyen, adición mediante, a la existencia de las más variadas en interesantes mistelas. Todas cuantas suelen ingerirse bien frías y como grata compañía de postres. Eso sí, la mistela también oficia de buen aperitivo, despabilando paladares y despertando sentidos. Incluso, la vista. Afecta al envejecimiento en barricas de roble americano, la mistela develará su edad, así como el tipo de uva contenida, a través de sus diversos colores. La gama va desde el dorado claro hasta el más oscuro color caoba, tonos rojizos incluidos. ¿Vio que festín de variedad?

 

Tradicional o versionada, como aperitivo o fiel ladera de las sobremesas, lo cierto es que, como tantas y tantas bebidas venidas desde altamar, la mistela supo hacerse su espacio en el inventario de bebidas de adopción nacional. Típica de la Comunidad Valenciana, su extensión llegó, incluso, a nuestros pagos. Y en el más literal de los sentidos. ¿Mistela busca? En la Pulpería Quilapán, Mistela tiene. Así pues, aquí lo esperamos para hacer marchar la suya.

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¿Cuál es la clave de toda buena mistela? Sin dudas, la calidad del alcohol agregado en la mezcla. A buen alcohol, buena mistela. ¡Que lo digan los más expertos degustadores!

BIBLIOGRAFIA

Licores, guía práctica. Zurdo, David – Gutiérrez, Ángel. Ediciones Robinbook. Barcelona, 2004.

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